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jueves, 14 de marzo de 2013

Un viaje de lo mas placentero



Dicen que viajar, sea como sea, es algo que ha agradado al ser humano siempre. El hecho de salir de nuestro centro del universo y conocer nuevos ambientes, nuevas situaciones, nuevas amistades, nuevas ciudades, todo ello nos ha permitido alimentar nuestras ansias de novedades, puesto que una de las características del ser humano es el afán de conocimiento.
Por eso y aunque estemos inmersos en una crisis que nos está afectando a todos, hemos de decirte que lo mejor es que no dejes nunca de viajar. Da igual que sean viajes más modestos o que los hagas por menos tiempo, pero si de verdad quieres volver a experimentar la sensación de descubrir nuevos entornos, nuevos parajes y nuevas circunstancias, un buen viaje es lo mejor para ello.
Eso sí, te vamos a dar un consejo que creemos muy pertinente: deja de pensar en Europa y céntrate en la Península Ibérica. Con todo lo que tienes por ver en nuestro país está claro que hacerte un tour por cualquiera de sus capitales históricas o de sus comarcas tradicionales es la mejor manera de disfrutar plenamente con la cultura, las fiestas, el folclore, etc. Además, gracias a páginas como www.telefonotaxi.net si en un momento dado de nuestro deambular turístico por la gran ciudad perdemos en algún rincón ignoto, podemos solicitar rápidamente a un taxi que nos devuelva a la civilización. Y a otra cosa, mariposa…
Según algunos estudios realizados por las facultades de sociología de nuestro país, una de las cosas que más echa de menos la gente es precisamente eso, viajar. Podríamos pensar que ante esa pregunta muchos expondrían la falta de recursos para comprarse un coche nuevo o una casa aún mayor. Pero no somos tan materialistas como algunos piensan, porque en realidad lo que nos falta es el alimento para el espíritu y el alma que suponen los viajes.
Así que si no quieres echar en falta esa cuestión a la hora de formarte con garantías, la opción más viable sigue siendo programar algún viaje que otro. Da igual que sea una vez al año solamente, y que en lugar de una semana sea para cuatro días. Pero no lo dejes, porque será la mejor manera de que la crisis no  te lo quite todo y de demostrarte a ti mismo que aún tienes capacidad para llevar a cabo una actividad tan lícita como placentera.

martes, 19 de febrero de 2013

Un viaje de película



Lo que estoy a punto de contaros sucedió hace unas semanas, pero no sabía si exponerlo aquí o no porque se produjo de una forma tan casual y curiosa que no estoy seguro de si realmente ocurrió. Casi prefiero que saquéis vosotros vuestras propias conclusiones...
Hace poco tuve un accidente, y la mutua me ponía un taxi particular para viajar al hospital, que se encontraba a unos treinta minutos de mi domicilio. Como me gusta ser bastante autónomo, decidí que iba a buscar un taxista en una página que me había recomendado un amigo y que se llama guiataxi.com. En efecto, al conectarme a ella pude comprobar que mi amigo no mentía, ya que había un montón de servicios disponibles. Elegí el que más me convencía y me senté un momento a esperarlo. Por cierto, si queréis comprobar por vosotros mismos que esta página es excelente solamente tenéis que hacer clic aquí.
Una vez que el coche llegó a mi domicilio salí para montarme en él, y cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que el taxista era mi buen amigo Rogelio, el cual había tenido que dejar las aulas debido a los recortes y ahora se dedicaba a transportar gente de un sitio a otro. Contento por la casualidad, decidí subirme al asiento de delante y compartir con mi amigo cómo nos había tratado la vida. Debo decir que el viaje fue muy grato, la verdad.
Cuando llegamos al hospital me quedé extrañado, ya que en la ventanilla me dijeron que las revisiones se harían en una sala distinta debido a los recortes que la Administración estaba practicando. Y cuando entré en la habitación que me habían indicado, casi me da un patatús: allí se encontraba mi exnovia, mirándome divertida. Al parecer había aceptado un traslado desde su pueblo y ahora se ocupaba de echar un vistazo a las roturas de piernas y brazos. Menos mal que la relación acabó con las mejores garantías, porque si no mucho me temo que la situación habría sido demasiado tensa...
Tras salir de la consulta (intercambié pocas palabras con mi ex, la verdad sea dicha) me dirigí al bar del hospital para tomar un café y pensar en las dos casualidades que me habían ocurrido durante la mañana. Pero la cosa no terminó ahí, ni mucho menos. Detrás de la barra se encontraba un compañero de trabajo que había sido despedido meses antes. No hablo de un trabajador cualquiera, sino de uno de los más competentes que he visto en mi vida. Me sirvió el café con amabilidad y le dejé una buena propina, por los viejos tiempos. Y porque, la verdad, lo echaba de menos.
Pues esa es mi historia. La verdad es que no sé si se debe más a las casualidades a las que el destino nos enfrenta o a la maldita crisis y sus efectos sobre el mercado de trabajo, pero a mí la situación me dejó impactado. Y creo que no es para menos. Ahora cuando quiero un taxi llamo a mi amigo, siempre me tomo el café con mi excompañero y en lo tocante a mis revisiones en el hospital... He cambiado de médico.